dom. Abr 18th, 2021

¿Se imaginan descubrir desde pequeños lo que más les apasiona??, muchos desde pequeños deseamos ser lo que en su momento más admiramos, desde policías, bomberos, astronautas o muchas veces “quiero ser como mi mama o mi papa”, bueno pues a mí me paso y es tan reconfortante que a estas alturas pueda hacer lo que más me reconforta.

Obviamente a mis padres no les cayo nada de gracia cuando empecé a practicar el ciclismo de montaña, recuerdo que una vez sufrí una caída que me llevo al quirófano con una fractura expuesta en mi antebrazo que me costó 2 meses de incapacidad y lo que más me dolía era el no poder seguir con mi pasión de cada semana o más si la escuela me lo permitía. Esto fue cuando tenía cerca de 15 años, para ese entonces la velocidad, la adrenalina y el aire sobre mí era lo más excitante que podía hacer con ropa.

Desde entonces ya tenía “la loca idea”, como me decía mi madre, de querer comprarme una moto, un capricho que mi padre no estaba dispuesto a cumplir, sabia en mis adentros la preocupación constante en la que vivirían, pero, era algo que me lo pedía mi alma. Así que no tuve más que empezar a trabajar, al principio a escondidas en un pequeño taller mecánico que se encontraba cerca de la escuela, era muy poco lo que ganaba monetariamente hablando, pero el aprendizaje que ahí tuve no se podría valorar. Después de que mis padres se enteraron, evidentemente lo que les preocupaba era el destino que le tenía a mis muy escasos ahorros.

Empecé a hacer pequeños trabajos en fines de semana con los conocidos, me acerqué a un taller de motos en donde mi mayor interés era en algún momento montarme en alguno de esos caballos de acero que tanto deseaba. Por mucho tiempo fue a lo más que pude aspirar, subirme a la burra y abrir gas por la avenida para probarla y regresarla a los dueños, alguno de ellos pensaba, no se la merece, porque no las cuidaban o simplemente no eran moteros de corazón.

No fue fácil, obviamente mis escasos recursos no me daban para soñar en una gran moto super deportiva que era lo que anhelaba, pero pronto logre hacerme de una de las que conocemos como nake, Yamaha de 660 cc definitivamente había llegado a mi mayor logro que desde adolescente había soñado. Y así fue como empecé a recorrer la ciudad con ella, luego los estados aledaños y poco a poco empecé a hacer ahorros para realizar recorridos cada vez por más tiempo, porque créanme que este vicio mío no es nada barato.

El ir en el camino te da el 100% de bienestar, esa sensación de libertad e independencia no tiene sinigual, dibujando la carretera dominando la máquina, es una experiencia de meditación en donde te conectas con tu yo. Mil cosas les puedo decir del porque me encanta tener esa experiencia todos los días, pero sobre todo el sentido de responsabilidad y precaución es lo primero que debes de tener y adoptar antes de encender motor.

Puedo decir que algo que me pasa siempre por la mente antes de salir de casa, es pedir que tenga la cabeza fría para no dejarme llevar con fanfarronerías, mantenerme sereno y pensante para poder regresar a casa sano. He sufrido un par de derrapes que me han ocasionado serias ligadas y de ellas he aprendido a diferencia de otros moteros que ya no están para contarlo.

Hay muchas anécdotas y mitos sobre las reuniones y caravanas, pero nada de lo que te diga podrá darte esa sensación que tenemos de pertenencia, de familia en donde si cae uno, caemos todos. La unidad y hermandad siempre nos va a caracterizar, no te niego que entre nosotros también hay niveles, piques y hasta podríamos decir un poco de discriminación cuando no pertenecemos a cierto estrato social, pero una cosa debes de estar seguro, el día que pongas tu casco en el suelo con tus luces intermitentes prendidas, cualquiera que te vea sin distinguir el tipo de moto que sea o del percance que tengas, vas a recibir la ayuda sin pedir nada a cambio.

Ya tengo visualizada mi próxima máquina, pero poder hacer recorridos más largos y conocer esas maravillas de las que tanto hablamos en los grupos, esta es mi vida, mi pasión y mi modo de mantenerme, que más podría pedir, pocos somos los que hacemos lo que hemos soñado.

Un comentario en «La verdadera pasión por el motociclismo»

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