vie. Abr 16th, 2021

El aumento de casos por COVID-19 en la capital del país determinó que se regresará a semáforo rojo lo que implicó el cierre de negocios esenciales, así como extremar las medidas sanitarias en cada una de las actividades que todavía se pueden realizar.

Caso contrario sucede en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México donde se expone sus empleados al continuar laborando pese a la contingencia, esto de acuerdo a una denuncia de empleados que llegó a la Redacción de este medio.

En la dirección general de atención a víctimas constituida por cinco centros de atención cada uno comandado por un director general, a pesar de contar con comunicados de las autoridades, oficios y acuerdos firmados por la propia fiscal general; los directivos de cada centro han manejado la pandemia bajo su propio criterio y atendiendo a sus intereses de conservar el puesto, a costa de violar, el derecho a la salud de quienes trabajan en esas oficinas.

En particular, el maestro Mauro Efrén Ponce López director de uno de estos centros (CARIVA), en todo lo que va de la pandemia se ha conducido con arbitrariedad, desdén y poca sensibilidad obligando a trabajar a personas de la tercera edad, así como aquellos con enfermedades crónico degenerativas, presionar a las madres de niños en educación básica para que regresen a laborar, con la amenaza de hacerse acreedores a descuentos económicos si se niegan a hacerlo.

A las compañeras y compañeros peritos abogados trabajadores sociales psicólogos clínicos administrativos, etcétera que han trabajado durante toda la pandemia, los ha agotado, ha mermado su salud, porque estos cubren horarios extenuantes debido a que Ponce López se niega a disminuir la atención del centro que encabeza, para seguir cumpliendo con sus estadísticas.

De esta manera la gente se aglomera en la entrada del CARIVA, haciendo esperar a los usuarios por horas, sin sana distancia, donde a los empleados no se les proporciona equipo de seguridad como gel o cubrebocas.

Al principio de la contingencia en marzo sólo se proporcionaba una carta que los mismos jefes de área hicieron con mica y esponja las cuales se pegan en la cara, se despegan y, por lo tanto. resultaron inservibles refieren que sanitizan las instalaciones diariamente, pero tal hecho no es cierto.

Es urgente que la licenciada Ernestina Godoy respalde la seguridad y garantice los derechos humanos de sus empleados, que se asegure que cada espacio en la Fiscalía no represente un foco de contagio y por ende de muerte.

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